Se dice que la fe es lo último que se pierde, pero para Rafael Torres Paniagua es lo primero con lo que salta al campo. Y es que el Kia Gasifred Ciutat d’Eivissa afrontó una de las salidas más complicadas del presente curso, muy condicionado por las bajas. Aún así, los pitiusos supieron sufrir y administrar sus fuerzas sin perder la cara al partido ante un Alaró que les exigió el máximo. Con un gol por debajo, afrontaban el tramo decisivo incorporando al portero andaluz de 27 años al ataque y no fue hasta a falta de 7 décimas que éste marcó el 4-4.