Muchos son los jugadores que se han quedado sin poder jugar algún partido por lesión. Adrià Térmens, jugador del Jesús María, es uno de ellos. El verano pasado, el ala-pívot de 18 años se lesionó de la clavícula jugando al fútbol con unos amigos. Una mala caída le provocó la rotura y lo alejó de las pistas.

Todo equipo de fútbol sala busca realizar un buen trabajo en la cantera para que los chicos conozcan a fondo la filosofía del club y, de este modo, ahorrarse incorporar a jugadores que ofrezcan aquello que no tienen en casa. Sin embargo, resulta sumamente complicado cosechar grandes éxitos con una plantilla repleta de canteranos. Ni siquiera los clubes con mayor presupuesto pueden hacerlo. Inevitablemente, siempre se ha de buscar fuera para reforzar alguna posición o aspecto del juego.

El Jesús María afronta esta temporada con sólo dos novedades en sus filas y con mucha confianza en su cantera para cubrir hasta cinco importantes bajas e intentar evitar que las posibles lesiones afecten al rendimiento del grupo como ya sucedió el año anterior.