José Rodríguez: “Antes que les ocurra nada a los árbitros, ahí está Pepe para ayudarles”

El delegado del Catgas Energía es una de esas personas que caen bien. No por aquello de ‘Más vale caer en gracia que ser gracioso’ sino porque sus hechos y su trabajo hablan por él y hay pocos argumentos mejores que ése.

¿Cuál ha sido tu trayectoria dentro del mundo del fútbol sala?

Estuve 20 años como árbitro, 5 pitando y 15 como cronometrador. 13 de ellos en 1ª División. A los 45 años ‘te retiran’ y quería seguir ligado al futsal. Me dieron la posibilidad de ser informador del Comité, pero un día, medio en broma, medio en serio, me propusieron ser delegado del primer equipo de La Unión. Conocía a Juanjo Amigo, al que tenía catalogado como buen entrenador y buena persona, y además me quedaba en Santa Coloma, que es donde vivo, así que me pareció correcto. Ahí estuve tres años, en la última temporada (la 2013/14) fuimos campeones de 2ª B y después se desmontó un poquito el equipo. Entonces pasé a formar parte del staff técnico del Juvenil Nacional del antiguo Marfil, ahora Catgas, y aquí estamos, procurando hacer las cosas bien, espero que por mucho tiempo.

Centrémonos en tu etapa como árbitro ¿Cuál ha sido tu partido más importante?

En 13 años han habido muchos partidos importantes, pero recuerdo uno especialmente en Andorra. Se jugaban el descenso Andorra y Móstoles, fue un partido muy vibrante, muy tenso. Recuerdo que Tino De La Cruz no pudo aguantar la 2ª parte, tuvo que abandonar el banquillo e irse a la grada. Al final empataron y bajó Andorra. Otro es el último partido de mi carrera, el día de mi despedida. Tuve la suerte de estar en los tres partidos del play-off entre Barça y Caja Segovia. El último partido vino mi familia a verme y fue muy emotivo.

Uno de los papeles principales del delegado es hacer de nexo de unión entre cuerpo técnico y árbitros… En ese aspecto se puede decir que fuiste monaguillo antes que fraile ¿No?

Lógicamente, al principio todos los árbitros que venían a pitarnos eran conocidos míos porque hacía tres meses que habíamos sido compañeros y esa relación ha hecho que todo haya ido rodado. Además, los árbitros somos como los toreros, nunca nos retiramos. Nos dan un silbato y pitamos amistosos, pitamos partidos de entrenamiento porque es algo adictivo. Antes que delegado, soy árbitro y me desvivo por los árbitros porque no dejan de ser compañeros míos dentro de la pista y, antes que les ocurra nada, ahí está Pepe para ayudarles.

¿Formas también a los jugadores en materia arbitral?

Intento explicar a los chavales de qué van las reglas y de cómo se pitan para que protesten menos o, si protestan, lo hagan con un poquito de razón. Sé que van al 200%, protestan y discuten, pero yo he sido árbitro y veo la jugada desde un punto de vista diferente al suyo e intento calmarlos.

Entrevista patrocinada por Gonzacatering

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