Marco Adoni y Jonathan Alexander, una amistad de por vida forjada por el fútbol sala

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Que ‘el futsal es algo más que un deporte’ deja de ser un tópico para convertirse en una realidad cuando escuchamos historias como la de Marco Adoni Gómez Evangelista y Jonathan Alexander Jiménez Polanco, jugadores del Sénior del Barceloneta Futsal Club Esportiu.

Aunque se conocieron cuando Jonathan defendía la elástica del Lluís Millet y Marco hacía lo propio con la del Catgas Energía, su amistad se comenzó a forjar cuando el primero de ellos fichó por el conjunto colomense. A partir de ese momento, sus caminos nunca se separarían, pues siempre han jugado en los mismos equipos.

Después de un año juntos en  la entidad de Santa Coloma, se marcharon al Premià y, posteriormente, al Lliçà. Hace ya tres campañas, los dos tomaron la decisión de incorporarse al Barceloneta, donde aseguran sentirse muy reconfortados. “He tenido varias ofertas para dejar el club, pero me encantar estar aquí porque es una familia. Si tengo algún problema siempre me lo solucionan. Estoy muy a gusto y espero seguir muchos más años aquí. Y lógicamente, quiero seguir con Jonathan, el padrino de mi hijo”, expresa Marco Adoni.

“A parte de que tenemos una muy buena amistad, nos compenetramos muy bien en las pistas. Somos un bloque. Si le llaman a él, preguntan por mí y viceversa”, explica un Jonathan que define a Marco como un jugador eléctrico. “Es un ala que nos aporta mucha electricidad. Presiona el balón con una gran velocidad y, además, tiene algo que muchos jugadores de ataque no poseen: el sacrificio en defensa”.

Por su parte, Marco dice que su compañero y amigo es “un cierre que defendiendo es un toro. Es muy físico y nada estático, ya que también sube al ataque y marca muchos goles”.

Es muy difícil vivir exclusivamente del fútbol sala. Son muy pocos los afortunados que pueden hacerlo. Sin embargo, este deporte va mucho más allá de pretensiones económicas y egos. Queda demostrado con esta historia.

Categorías: Catalunya